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  EDITORIAL PRENSA ASTURIANA
Director: Isidoro Nicieza
Y Barcelona se hizo Covadonga
 

El Centro Asturiano de Barcelona celebró el domingo el día de la Santina. El pregonero fue José Antonio Fidalgo, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA. En el artículo, Fidalgo glosa los actos de la celebración.

José Antonio Fidalgo, Enrique Delgado y Jaime Rabanal, en el Centro Asturiano de Barcelona.

 

JOSÉ ANTONIO FIDALGO El Tibidabo, cumpliendo su promesa de dones, regala cobijo y patrocinio a toda esa gran ciudad, industrial e industriosa, que es Barcelona.

Cobijo y patrocinio también a esa espléndida embajada de asturianía que es el Centro Asturiano de Barcelona en cuyas instalaciones sociales y deportivas, en la falda de la mítica cumbre barcelonesa y ubicadas en una preciosa calle que responde al nombre de Naranjo de Bulnes, fueron eldomingo día 21 protagonistas de un suceso singular: la bendición solemne de una cueva, a imitación de la de Covadonga, que es morada ya de la Santina, con sus tres cruces, con su campana -que es campanina-, con su balconada al «pozón», y con toda su carga de devota protección de lo asturiano.

Misa solemne de campaña oficiada por el sacerdote salesiano, gran amigo del Centro, Padre Amado. Bendición de imagen y de cueva; himno de Covadonga y de Asturias.

Después, como muy bien recomienda el refranero, «de la misa a la mesa»». Mesa en gira campestre, a lo asturiano, con sus empanadas y tortillas, con su carne y su sidra. Y, por sobre todo, con esos aires de gaita y esos sones de tonada, la auténtica tonada de Asturias, en la impresionante voz de Celestino Rozada Tamés, Tino Rozada, flamante campeón 2008 de la Muestra de Folclore «Ciudad de Oviedo». Todo un artista, todo un genio, en la línea de Juanín de Mieres, de Los Cuatro Ases y de qué sé yo cuántos más. Al atardecer, repletos cuerpos y espíritus de esencia asturiana, pues eso: a vitorear al Sporting.

Todo lo narrado, que por su protagonismo merece los honores de abrir nuestro trabajo, tuvo un inicio, entre oficial y oficioso, que es lo mismo que decir entre lo político y lo académico-festivo.

El sábado, 20 de septiembre, en en el Centro Cívico de Sant Gervasi -preciosa edificación neomodernista asentada sobre lo que en siglos anteriores fuera una masía- se dio lectura al pregón de fiestas en un acto presidido por el consejero de Economía y Hacienda de Asturias, Jaime Rabanal; por la regidora del distrito de Sarriá, Sara Jaurrieta; por Félix Alonso, director general de Relaciones Institucionales de la Generalitat, y por Enrique Delgado, presidente del Centro Asturiano de Barcelona. Honraron el acto con su presencia, también, Katty Carreras, comisionada del Alcalde e impulsora del Centro Cívico, y Joaquín González Llamazares, presidente en funciones de la Federación de Casas Regionales.

El pregón respondió al título: «Catalunya y Asturias: Saberes y Sabores»; texto que, como podrán deducir, buscó un paralelismo cultural e histórico entre las cocinas de ambas regiones. Tanto el pregonero como el señor consejero fueron obsequiados por el Ayuntamiento y por el propio Centro Asturiano.

Y de nuevo, otra vez más -en este caso, la primera- «de la misa a la mesa». Ensalada, fabada, turrón en helado y canciones y más canciones a cargo de Tino Rozada y del gaitero del Centro, un maestro del roncón y del puntero digno sucesor de Ramón García Tuero, aquel que nació en El Molín del Matu (en Arroes, en Villaviciosa) y casó en Libardón, por lo que fue conocido como El Gaiterou Libardón.

Hemos sido espectadores y testigos de lo que es y representa el Centro Asturiano de Barcelona, También lo hemos sido de otros, ejemplares por su trabajo y entrega en pro de Asturias y de los asturianos como son, por ejemplo, el de Madrid y el de Valladolid.

¡Qué instalaciones deportivas! ¡Qué salones para actos de todo tipo -en el buen sentido de la palabra, se entiende-! ¡Qué restaurante en oferta de nuestra cocina popular!

Evidentemente, la junta directiva bajo la batuta de los hermanos Delgado -Enrique y Jesús-; de Gonzalo Suárez, entusiasta como el que más, y toda la masa social, merecen el más fuerte ¡ixuxú! de agradecimiento y de felicitación.

¡Pues eso!