Centro Asturiano de Barcelona :: HISTORIA

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DE LA GUERRA CIVIL A LOS AÑOS 70


Aquel Centro Asturiano merece, por su encomiable labor humanitaria durante la Guerra Civil, un reconocimiento que jamás ha tenido, y una especial gratitud de todos los asturianos. Porque si hasta 1937 la vida del Centro transcurrió, a la manera de otros de similares características, de forma más bien lánguida, ese año adquirió un inusitado protagonismo, ya que el desarrollo de la contienda le obligó a pasar de simple 'Centro Regional' a ser en la práctica la Embajada de Asturias en Cataluña. Fue en julio de ese año cuando la Delegación del Gobierno de Asturias en Barcelona le comunica que se prevé la afluencia de miles de refugiados de guerra procedentes de Asturias, debiendo el Centro disponerse a cooperar en su acogida, orientación y apoyo.
Efectivamente, durante los meses de agosto a octubre de aquel año, según cuenta el historiador Etelvino González "llega, por miles, una población débil: mujeres, niños, ancianos, heridos. El Centro nombra una 'Comisión de ayuda a los refugiados de Asturias' y multiplica sus actividades para allegar recursos en ayuda de más de 25.000 mujeres y niños, con domicilio en Lauria 120. Entre los días 20 y 21 de octubre de 1937 son evacuados entre doce mil y quince mil personas por Gijón, Avilés, Candás y Luanco, rumbo a Francia, desde donde en un par de días llegan a Cataluña. El Centro Asturiano se convierte para todos ellos en su consulado o su embajada, que, con ayuda del Gobierno de Asturias y en conexión con los organismos oficiales de la República y de la Generalitat de Cataluña, los localiza, registra su situación y necesidades, los orienta y ayuda. Domicilio: Pelayo 62".

Paralelamente pone en marcha diversos servicios: una cooperativa de consumo en Paseo de Gracia nº 43, con sucursales en Gerona, Olot, Granollers, Manresa, Vic y Tarragona. Un taller de confección que emplea a 40 trabajadores. Colonias escolares para niños, clínica en Tona para enfermos infecciosos, servicio de información de desaparecidos, identificación y registro, gestión de canje de prisioneros, contactos con los Centros Asturianos de Valencia y Madrid, petición de apoyo a los asturianos de Cuba, Argentina, México y Estados Unidos a través de los Centros Asturianos existentes en esos países…

En fin, el Centro realizó una ingente tarea de auxilio, solidaridad y entrega en momentos trágicos que bien merece gratitud y que debiera en alguna forma oficialmente ser reconocida, pues no es fácil presentar un colectivo de tan gloriosa ejecutoria.

En cuanto al actual -que no consiguió la denominación oficial de 'Centro' hasta 1970- cumplió inicialmente, en concordancia con sus fines estatutarios, la agrupación en su seno de asturianos que pocos años antes habían luchado en la Guerra Civil en bandos opuestos, brindándoles convivencia en armonía, amistad y respeto, cimentado todo sobre la base primordial de su común asturianía.